Jornada anual de pasturas compartió 17 años de investigación

Durante la Jornada Anual de Pasturas de la Estación Experimental “Dr. Mario A. Cassinoni” (EEMAC) de la Facultad de Agronomía, los investigadores, docentes y estudiantes de posgrados, compartieron con productores, técnicos y estudiantes de grado y del ITSP, la información generada a partir del año 2000.

 

Desde hace 17 años se ha logrado acumular conocimiento en pasturas y trabajar sobre esos datos para dar respuestas. La investigación abarca a las especies y a las mezclas utilizadas en diferentes intensidades de pastoreo, e incluye además su respuesta no solamente desde el punto de vista de la producción de forraje sino además en cuanto al producto animal, objetivo final, este último, de los sistemas de producción.

 

Sin embargo, la inquietud por conocer más sobre pasturas, básicamente en el área de campo natural, comenzó con el profesor Ing. Agr. PhD Juan Carlos Millot, quien desarrolló investigación y generó los primeros conocimientos. En el siglo pasado, se analizó cómo respondían los campos a la frecuencia de pastoreo, cómo se comportaban en los períodos de descanso, tanto en el cambio de la composición botánica como en la producción, señaló uno de los responsables de la actividad y director de la EEMAC.

 

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En los inicios de esta nueva etapa de la investigación que surgió con el nuevo siglo, en el área de pasturas sembradas se montaron varios experimentos, en sumayoría en bajo corte. En algunos de ellos, el objetivo no era la medición en la respuesta animal sino que el animal entraba a acondicionar la pastura. Más tarde, “se fue evolucionando y se comenzó a poner al animal como parte de la respuesta y transitamos el estudio en verdeos anuales en mezclas con leguminosas y también se desarrollaron trabajos en verdeos”, algunos de verano, recordó el Ing. Agr. (PhD) Pablo Boggiano.

 

La información generada y el conocimiento producido y asimilado, han permitido que en la actualidad estén en desarrollo una serie de experimentos que hacen posible el análisis no solamente de la respuesta de la pastura y del animal, sino además de la respuesta sobre el sistema como un todo, en la rotación de la pastura y del cultivo forrajero, en función de las intensidades de uso o del tipo de mezcla utilizada o, incluso, el agregado de nutrientes, como pudo observarse en algunos de los ensayos durante la Jornada de Pasturas, en los cuales varía el nivel de nitrógeno adicionado.

 

Asimismo, se incursionó en el estudio de la relación intensidad de pastoreo y respuesta al nitrógeno “que también abrió una nueva ventana de potenciales de producción en campo natural”. Desde hace cuatro años, se han tomado los mejores resultados de aquellos experimentos de frecuencia, como las combinaciones de nitrógeno-intensidad, para montar un nuevo experimento mediante el cual se evalúa parte de la respuesta animal, las respuestas en la pastura y cambios de composición. En este ensayo “pusimos a correr el nitrógeno; el campo natural solo, manejado; y los mejoramientos con leguminosas y fertilización fosfatadas”, mencionó el director de la estación. En este tiempo de observación y evaluación, se determinó que apurar la producción del campo mediante la adición de altas dosis de nitrógeno, determina, muchas veces el incremento del enmalezamiento. Este efecto se pone de manifiesto particularmente en esta región agrícola, donde los campos naturales “tienen mucha carga de semillas de especies de malezas que son originariamente de las chacras y cuando uno eleva los niveles de nutrientes, esas malezas se expresan y pasan a ser un problema”. En la hipótesis se plantea que el nitrógeno que en forma paulatina aporta la leguminosa, posibilita que el campo natural vaya tomando robustez y resistencia a esa invasión, logrando muy buenos resultados en pasturas y en producción animal sin los problemas de enmalezamiento que generados a partir de la utilización de altos niveles de nitrógeno en este tipo de campos.

 

Pablo Boggiano cuenta entre las ventajas propias de los trabajos de largo plazo en pasturas, que la investigación esté sometida a “años buenos y años malos”, entérminos de condiciones climáticas y eso permite que se tengan respuestas para ambos casos. “A veces uno puede decir ‘fue un año bueno porque llovió más’ pero muchas veces ese caudal de agua hizo un mayor lavado de nutrientes”, entonces desde el punto de vista de la nutrición de la pastura esas condiciones tuvieron una repercusión negativa. Tener esa posibilidad de observar a través del tiempo experimentos que tienen varios años y poder analizarlos en épocas buenas y épocas malas, permite determinar las respuestas esperables frente a determinadas condiciones.

 

Sobre los trabajos presentados, el Ing. Agr. Esp. MSc. Ramiro Zanoniani, otro de los responsables de la Jornada de Pasturas, expresó que dentro de las pasturas sembradas se trabaja con verdeos de invierno y praderas permanentes. En paralelo, dentro del campo natural, se practica la intensificación con diferentes tratamientos que van desde campo natural sin aplicación, únicamente con manejo del pastoreo, hasta la intensificación con nitrógeno y siembra de cobertura con leguminosas.

 

Visto: 136 Última actualización: Miércoles, 11 Octubre 2017